ACOMPAÑAMIENTO EN EL POSPARTO

 

El posparto es, seguramente, el momento más complejo en el inicio de la maternidad. Un mar de sentimientos y sensaciones nuevas se apoderan de la madre recién nacida. Volver con el bebé a casa, lejos ya de todo el equipo sanitario que hasta ese momento le atendió, es toda una experiencia.

Es como atravesar un túnel oscuro y encontrar, del otro lado, algo completamente desconocido hasta ese momento. 

El posparto no tiene porqué ser difícil. No tiene porqué ser un momento para "recuperarse". Existen pospartos gozosos y tranquilos, especialmente cuando se tiene una vivencia positiva y placentera del parto. Sin embargo, tal y como se vive el parto en la actualidad, el posparto resulta un tiempo solitario y lleno de dudas, en el que la madre necesita reponerse de heridas, descansar y encontrar su nuevo lugar de madre. En muchos casos existe separación inmediata de madre y bebé, lo que puede dificultar la vinculación o el amamantamiento en el posparto. 

Cuando la madre se encuentra en casa, los relojes desaparecen. El nuevo integrante de la familia lo invade todo. Y parece que solo hay tiempo para alimentarle y acunarle. Puede ser una experiencia dulce pero también muy cansada en la que se hace imprescindible el apoyo del entorno: de su familia, de su pareja. 

 

Una doula  facilita ese ajuste entre la madre y el bebé. Procura ofrecer calidez y tiempo a la madre. Escucha activamente, aporta templanza y contención. Cuida de la madre proporcionando alimento, bebida, siendo compañía y quitando de en medio cualquier interferencia que pueda entorpecer la vinculación de la diada. Se trata de un apoyo práctico y también un sostén emocional. 

Entre otras cosas la doula está formada para ofrecer: 

  • Apoyo en el establecimiento de la lactancia. 

  • Apoyo en el proceso del parto como una experiencia vital.

  • Apoyo con el cuidado de los hermanos mayores.

  • Preparación de alimentos sencillos para la madre.

  • Apoyo en las necesidades emocionales y físicas de la madre. 

  • Apoyo logístico en la organización del hogar

  • Información basada en evidencia científica.

  • Apoyo e información sobre el cuidado del bebé.

  • Información y recursos para una crianza saludable.

  • Derivación a profesionales de la salud en caso de que las necesidades de la madre excedan el acompañamiento.

 

  Ofrece experiencia, discreción, profesionalidad y flexibilidad. Está con la madre siempre que lo necesite. Apoya las decisiones de la madre, libre de juicios o interpretaciones. 

 

No interfiere con el personal sanitario, no guía ni ofrece diagnósticos. No vigila ni supervisa la salud de la madre o el bebé. Puede acompañar a la madre a las visitas y controles posparto. 

Al igual en el otros momentos de la maternidad, su función es facilitadora, creadora de confort y de un espacio de seguridad en el que la madre pueda ejercer su papel como ella desee. 

 

ENCUENTROS

 

El objetivo de mis visitas será el de preparar y proveer un espacio en el que te sientas protegida y en confianza, transmitirte seguridad, apoyar tus decisiones, cuidarte para que puedas cuidar a tu bebé.

 

Visitas: Estoy a tu disposición, pero un estándar de visitas sería así:

 

  • Dos primeras semanas: Cuatro visitas de dos horas cada una.

  • Tres semanas siguientes: una visita por semana de dos horas cada una

  • Visita cada quince días – dos horas por visita / hasta el segundo mes (si se requiere)

  • Visitas adicionales en función de tus necesidades.

 

Atención telefónica: En horario convenido. Si por algún motivo no puedo contestar la llamada, te la devolveré en cuanto me sea posible.

 

Disponibilidad de consultar o comentar pequeñas dudas por correo electrónico durante todo el posparto.

Tristeza materna 

Los primeros días después del parto pueden ser muy intensos. El despliegue hormonal que ha realizado el cuerpo durante el embarazo ya no es necesario después del parto y esto puede ocasionar una sensación de estar más sensible de lo habitual, tener episodios de llanto sin motivo aparente. Puedes sentirte superada por los acontecimientos, por la demanda del bebé, por el desarrollo del parto o tus expectativas. Aunque esto no es "obligatorio" que suceda, saber que esa dificultad emocional es habitual y parte del proceso, puede ayudarte a ver todo con otros ojos. 

En algunos países esta sensación se llama "baby blues" y suele durar unos días o hasta dos semanas. Cuando estos síntomas no desaparecen, cuando se acentúa la tristeza, las ganas de no hacer nada o tienes sentimientos encontrados en torno al bebé, es necesario buscar ayuda psicológica especializada (psiquiatría - psicología perinatal) pues puede que tengas una depresión posparto. 

© 2016 Claudia Pariente

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